¿Qué es la Comunidad Sorda?
La Comunidad Sorda, como cualquier comunidad, agrupa a un conjunto de personas que comparten circunstancias que les son comunes. En la Comunidad Sorda, la Lengua de Signos ocupa un lugar fundamental en la cohesión del grupo, aunque ello no implica que sólamente esté formada por personas sordas: en ella, también participa toda persona que sienta afinidad por este grupo y respete su visión del mundo.
Las Lenguas de Signos se han desarrollado según los contextos geográficos y sociales en los que se encuentran las personas sordas, por lo que la Lengua de Signos no es universal y está inevitablemente unida a unas prácticas sociales y culturales propias, basadas en una concepción visual de su entorno.
En el Estado español conviven dos Lenguas de Signos, la Lengua de Signos Española (LSE) y la Lengua de Signos Catalana (LSC), además de algunas variedades lingüísticas. Las Lenguas de Signos, al igual que las lenguas orales, forman parte de la diversidad lingüística de los seres humanos.
Como dijimos, la Comunidad Sorda está integrada por individuos de cualquier condición personal y social, por lo que se trata de una comunidad muy heterogénea. Sin embargo, además de los aspectos visuales y de las barreras de comunicación, existen –entre otras– las siguientes características que definen a esta comunidad:
Lengua de Signos como elemento de cohesión y adaptación creativa:
La Comunidad Sorda conforma una minoría lingüística y sociocultural y la Lengua de Signos es el elemento de cohesión en este grupo.
La Lengua de Signos como resultado de la interacción entre biología y cultura en el ser humano representa una adaptación creativa a una limitación sensorial transformando los recursos existentes en potencial para la comunicación, desarrollando estrategias alternativas a través de una modalidad visual de comunicación.
Identidad:
La toma de conciencia de la Comunidad Sorda surge a partir de los años 70, cuando grupos de personas reivindican la Lengua de Signos y la Cultura Sorda. Diversos estudios e investigaciones en diferentes disciplinas científicas corroboran la existencia de dicha lengua y cultura, comenzando desde este momento a valorar la importancia de una preservación sistemática y organizada de sus valores y rasgos culturales, aunque desde siempre la LSE se ha transmitido durante generaciones. Algunos de los aspectos en su identidad que podemos destacar son:
- Cultura visual: la Comunidad Sorda no se define por un espacio geográfico determinado sino por una experiencia vital común, basada en una experiencia en mayor o menor medida de carácter visual.
- Valores: la Lengua de Signos y manifestaciones artísticas de las personas sordas permanecen entre los diversos valores atemporales de esta comunidad.
- Historia, tradiciones, costumbres y producciones culturales: siempre con su propia lengua como referente, en los últimos años se está beneficiando por el uso de las nuevas tecnologías.
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